Ya estoy por aquí chiquitines, la espera por fin llegó a su fin y aquí me tenéis de nuevo. Cada viernes me tendréis por aquí con un poquito más de mí, con un pedacito de mi corazón. Nos leemos.

viernes, 9 de mayo de 2014

REVOLUCIÓN.

Vivo en una revolución continua conmigo misma que siempre acabo perdiendo e iniciándola cada dos por tres. Cada vez que termina una al poco tiempo otra ya se está formando. Así no puedo estar, no tengo tiempo en paz. La mayor parte del tiempo de mi vida es una revolución continua y sin un fin previo. Estoy harta ya de esta maldita situación: revolución continua, nervios, ataques, frustración, furia, tristeza, desilusión, constante decepción a los demás, peleas continuas con el mundo que me rodea, ansiedad, ahogo constante, desamor, presión por ser mejor, fallos, más fallos, fallos irreversibles e imperdonables, imperfección, lágrimas, cortes, esa sensación de no ser querida, de no ser amada, de ser una mierda y de no ser nadie, y esto es sólo el principio, podría pasarme horas enteras, días, meses, años e incluso toda la eternidad. Sé que tengo millones de miles de defectos, de imperfecciones, pero ¿cómo puedo evitarlo?,¿cómo puedo cambiarlo?
LO JURO, QUIERO CAMBIAR, PERO NO SÉ COMO HACERLO.

-¿Cómo haces para que una persona cambie sus peores defectos en virtudes maravillosas?
-¿Cómo conviertes demonios en ángeles?
-¿Cómo haces para que un suicida ame la vida?
-¿Cómo haces que la gente cambie a mejor?
-¿Cómo, cómo, cómo...?
Preguntas sin respuestas, eso es lo que son, cosas imposibles de suceder. Pero sin embargo, hay están, buscando una solución, una respuesta que parece no ser encontrada. Una solución que algún día llegará, pero ¿cuándo? eso ya no sé sabe, ni se sabrá hasta que ocurra.

  

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