Ya estoy por aquí chiquitines, la espera por fin llegó a su fin y aquí me tenéis de nuevo. Cada viernes me tendréis por aquí con un poquito más de mí, con un pedacito de mi corazón. Nos leemos.

sábado, 5 de julio de 2014

Desorientada.

Desorientada,
desorientada y rota,
estoy.
Lágrimas caen
por mis relucientes mejillas,
mientras espero ese abrazo,
ese tuyo,
que nunca llegará.
Ni aunque espere toda la eternidad,
hasta que de mí,
sólo queden cenizas de lo que un día
fueron huesos,
e incluso
puro odio y amor.
Puro odio y amor
hacia ti,
sí, hacia ti.
Amor por todo
lo pasado entre los dos,
por todos los buenos momentos,
vividos.
Aquellos momentos
que me daban la vida.
Y odio,
por hacerme esperar
ese abrazo,
ese tuyo,
que en su momento tanto necesitaba
y que aún,
a estas alturas de lo eterno,
necesito.
Todavía tengo
esa esperanza e ilusión,
de que algún día,
me recuerdes y que recuerdes
aquella infinita promesa
que fue sellada con ese beso eterno.
Aquella promesa,
que decía:
que nunca me fallarías
y que siempre estarías,
ahí, a mi lado,
en lo bueno
y en lo malo.
Pero nunca,
la cumplístes del todo
pues en lo bueno
siempre,
siempre estabas
pero,
en lo malo,
desaparecístes.
Dejándome desorientada,
desorientada y rota.
Esperando ese abrazo,
ese tuyo,
toda la eternida
sabiendo que nunca,
iba a llegar.
Mientras,
lágrimas caen por mis mejillas.
Desorientada,
desorientada y rota,
estoy.

1 comentario: