Ya estoy por aquí chiquitines, la espera por fin llegó a su fin y aquí me tenéis de nuevo. Cada viernes me tendréis por aquí con un poquito más de mí, con un pedacito de mi corazón. Nos leemos.

viernes, 10 de octubre de 2014

56 días sin ti.


56 días sin ti.

Sin tu risa,
sin tu voz,
sin tu sonrisa,
sin tus ganas de vivir
pero sólo a ratos.
La vida se fue,
se escapó de tus manos
para no volver.
Aún recuerdo,
aquel 17 de Agosto,
sentada en aquel banco
en aquella cuidad
que ahora queda lejana,
cuando recibí esa trágica noticia,
de ese trágico jueves,
14 de Agosto.
Recuerdo las lágrimas
que me aguanté,
esas que me tragué
por consuelo de todos.
Recuerdo esa falsa sonrisa
que tenía que fingir.
Ese maldito día, ese 17,
algo de mí murió contigo.
Te echo de menos,
querido amigo.
¿Por qué te fuistes?
¿Por qué lo decidistes?
Me hicistes daño...
Te necesitaba,
y te necesito.
¿Quién me escuchará ahora?
Eras el único que lo hacia
pero, joder...Ya no estás...
Me duele aceptarlo
pero tú lo decidistes,
así, sin más.
No consultastes nada,
tan sólo te fuistes, sin avisar.
Me hicistes daño
y aún lo haces cuando te recuerdo
pero te quiero,
te quiero mucho, y también
te echo de menos
pero no puedes volver.
Me dejastes sola,
esperándote,
ansiando tu voz,
tu risa,
tu habla...
como agua en el verano.
Y aún lo sigo haciendo
aunque sé que por lo menos
en esta vida terrenal,
en esta vida mortal
no lo encontraré.
Quizá en una vida más
o quizá en una vida menos.
Pero en otra vida, puede ser.
Allí te encontraré.
Hasta entonces
y, por ahora ya son,
56 eternos días,
sin ti.

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