Ya estoy por aquí chiquitines, la espera por fin llegó a su fin y aquí me tenéis de nuevo. Cada viernes me tendréis por aquí con un poquito más de mí, con un pedacito de mi corazón. Nos leemos.

lunes, 19 de enero de 2015

Carta a él o a ti, no sé como escribirlo.

He llorado tanto por él y lo siento. Siento que no debería de haber llorado tanto. Que sí, que sé que no está y que las pérdidas duelen. Duelen muchísimo, pero ya no puedo hacer nada. Por más que llore, por más que grite o que suplique...él no va a volver. Me duele. Me duele y me quema el corazón pues le quiero, pero no va a volver. Él así lo quiso. Me cuesta asumirlo, sí, me cuesta un puto mundo comprender porque él quiso morir...y si vuelve tiene que ser desde los muertos. Y...joder, eso es más que imposible.
Así que lloro y me consuelo a mí misma o al menos eso intento, pero también me mato. Mi puta mente no hace más que recordarlo y mucho más cuando es 14 o su víspera o simplemente toda la semana donde haya un puto 14 en el calendario. Y eso me mata. Me mata lentamente. Me mato lentamente, desde aquel 17 de Agosto, cuando recibí la puta noticia de tu pérdida. Y es que aún no sé si escribir en segunda persona del singular refiriéndome personalmente a ti, pues no sé si me leerás, o si por el contrario utilizar esa tercera persona del singular que tan fría me resulta en este escrito. Pues quiero que me leas. Que me leas y me digas que todo esto es sólo una jodida broma de mal gusto y que luego me sonrías.  Quiero que eso pase, que yo me enfade en un primer momento pero luego me abraces y sonría contigo. Pero...eso es sólo un sueño, una bonita ensoñación con aire de melancolía y un toque de tristeza que jamás se podrá hacer realidad. Y es que ya va camino de los 6 meses, medio puto año...sin ti.
Estés donde estés, espero que esto te llegue, te quiero demasiado como para olvidarte, te echo de menos, L.

4 comentarios:

  1. A menudo las heridas más profundas, las más dolorosas, son las que no se ven, las que están en nuestro interior...
    Son tantos los que se van y nosotros nos quedamos, para recordarlos, para vivir con ellos. Sin bien no físicamente, al menos espiritualmente.
    Un saludo.

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    1. Es tan duro curar esas cicatrices que dejan las personas que se marchan... Las pérdidas duelen y más cuando sabes que esa persona no va a volver jamás...
      Un beso!

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  2. Entiendo perfectamente lo que sientes, hace tiempo leí una frase que me llegó: Sobra un alma en el cielo y falta un plato en la mesa.

    Muchos besos y apoyo desde cierralosojosypiensaenmilhouse.blogspot.com

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    1. Esa frase es tan cierta que duele...
      Muchas gracias por el apoyo, muchas veces lo necesito.

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