Ya estoy por aquí chiquitines, la espera por fin llegó a su fin y aquí me tenéis de nuevo. Cada viernes me tendréis por aquí con un poquito más de mí, con un pedacito de mi corazón. Nos leemos.

viernes, 25 de diciembre de 2015

Rutina.

Siempre paso por las mismas calles
que algún día
echaré de menos.
No las veo bonitas
ni especiales,
pero lo son.
No me sé sus nombres
tampoco importan,
sé donde están 
si son principales o no
y con eso,
me basta.

Suelo a ver a las mismas personas
justo a las mismas horas
pero no las conozco,
no conozco sus historias,
ni sus sueños
ni sus miedos
pero forman parte de mi camino
de mi rutina
cuando salgo a estudiar,
a mejorar,
a aprender,
a vivir,
a disfrutar,
a leer,
a soñar o
a perderme en mí
para después encontrarme.

Siempre tardo lo mismo en llegar
a cualquier lugar
y me gusta ser puntual
pero odio esperar
por eso nunca lo soy.

Todos los días
intento ser feliz
o parecer feliz.
No sé cuando lo soy
tampoco cuando lo aparento.
No lo soy.
No soy.
No.

Casi todos los días
paso por una calle
que no es bonita
ni principal
pero sé su nombre,
(calle) Villaverde.
Al pasar por allí,
por esa calle,
recuerdo a seres queridos
y no tan queridos
pero si que lo fueron en su día.
Me acuerdo de personas
que pasaron por mí y por mi vida
pero se fueron
(pero se fue)
dejando vacío y dolor.
Me acuerdo de personas 
que aún están
y me hacen feliz
y me siento querida
y segura
porque aún están.

Cuando paso por allí,
por la (calle) Villaverde
toco
      sin
          querer
                    mi cuello
tocando ese colgante,
involuntariamente,
esa corchea
que me regaló
(alguien de allí)
esa persona que se fue
que un día me hizo daño
pero ahora
no.
Ya no duele
quiero creerlo.

Y esta,
es mi rutina día a día
que algún día
en un futuro
echaré de menos.
Con alguna sonrisa
de menos,
con algunas lágrimas
de más,
con más agobio que alegría
y más tristeza que felicidad,
con la familia
con esa pequeña de once añitos
que me da la vida
y con mi madre
que no sé que haría sin ella.

viernes, 20 de noviembre de 2015

Rima XXIV

Hace un año, Noviembre,
marcó un antes y un después,
en todo.
Fue el principio y el fin
de algo,
que parecía ser bonito
pero que no fue.

Ya mismo será Diciembre,
otro mes que marcó 
aunque con algunos kilómetros
de más
y ahora, con algún sentimiento
de menos.

Pasará un año, 365 días,
de todo.
Sin las personas que me llenaron
que me marcaron
que marcaron Diciembre
y borraron el dolor.

Lo recordaré y me dolerá
pero dará igual
porque ya pasó.

viernes, 13 de noviembre de 2015

La España actual.

La chica revolucionaria que hay en mí
tiene frío.
Hagamos arder las instituciones
que no sirven
para entrar en calor.
Vayamos a quemar palacios,
a quitar la monarquía
y todo lo que tenga que ver
con ella.
Así, el pueblo,
entrará en calor.

Ahora, sólo hace falta
que haya pan para todos.
Hay una niña pequeña
que no es feliz
porque su madre llora.
Su madre llora
y llora y llora
pero también lucha
por poder darle pan
a su niña pequeña
pero hay veces que no puede.
Nadie hace nada por ello.
La niña es infeliz.
Se muere de hambre,
no lo dice
para que su madre
no llore
pero llora.
Por este maldito gobierno derecha
que hace
a los ricos, más ricos
y, a los pobres, más pobres.
Por no darle pan a su hija
ni casa,
ni agua,
ni calor,
ni color,
ni felicidad,
nada.
No se puede hacer nada
con un gobierno así,
con un presidente así.

Al otro lado,
al otro lado de la calle
hay un chico
hijo de obrero y ama de casa
o no, da igual.
Hijo de clase media/baja.
Tiene que dejar su sueño
ya no puede ser médico,
ni arquitecto,
ni ingeniero,
ni abogado,
ni maestro,
ni psicólogo,
ni biólogo,
nada.
Tiene que dejar de estudiar,
no puede pagar.

Volvamos a la España de antes,
a la antigua España,
donde solos los ricos
podían estudiar,
donde la educación
no era para hijos de obreros,
donde la educación
no era un derecho,
ni una obligación,
ni un deber,
sino, sólo 
un privilegio
de unos pocos.

Y ahora,
volvamos a la España actual
donde quieren hacer de la educación
algo mediocre
con la LOMCE
quitando asignaturas
que nos hacen pensar
que nos hacen conocer
que no nos hacen ignorantes
e imponiendo otras
que nos dejan ciegos.

Abrid los ojos,
nos quieren manipular.
Seamos revolucionarios
comencemos una revolución,
hay que cambiar.

viernes, 6 de noviembre de 2015

Volvamos.

Volvamos al principio
para equivocarnos de nuevo
con la primera piedra del camino
para tropezarnos.

Volvamos a aquella maldita piedra
que nos hizo caer
que nos hizo llorar y vencer
pero también
que nos hizo levantar
para seguir luchando.

Volvamos allí,
al pasado,
con esa inocencia 
de la primera vez
antes de caer.

Volvamos a los errores
que no fueron lecciones
ni aprendimos de ellas 
porque nos hicieron caer.

Volvamos atrás
paso a paso,
tropiezo a tropiezo
y, poco a poco
al principio del camino 
para hacerlo mejor
o peor
o no hacerlo.

Volvamos a enamorarnos
sin desenamorarnos primero
de la primera vez,
de ese primer chico,
de aquella primera tormenta
que se quedó
en esa caja torácica
a la que llamamos corazón.

Volvamos a la locura 
y a amar a los locos
porque las personas cuerdas
como las cuerdas,
atan,
y yo quiero libertad
de amar con locura
de amar de verdad
de amar.

Volvamos a querer
sin razón,
sin sentido,
sin destino,
pero sí
con pasión,
con furor,
con corazón.

Volvamos a tropezar, unidos,
pero sin separarnos
y juntando caminos
para así volar
sin alas
y con los pies 
en la tierra
pero da igual,
estamos juntos.

Volvamos a formar huracanes
llenos de recuerdos vividos
que tocan tierra,
nuestra tierra,
cuando sólo 
somos lágrimas
cuando sólo
somos lluvia
y todo se convierte en tormenta.

Volvamos,
a todo aquello,
volvamos allí.

viernes, 30 de octubre de 2015

Tormentas de verano.

Hablemos de tormentas de verano
en Diciembre
cuando le conocí
que ni siquiera sabía que era tormenta,
tormenta de verano,
mi tormenta de verano preferida
que nunca aparece en verano
o sí, quién sabe
pero si lo hace en cada Diciembre
o no, quién sabe (de nuevo).
Que viene cuando quiere
pero con esos huracanes,
esos preciosos huracanes,
repletos de momentos,
recuerdos,
sentimientos,
sonrisas,
lágrimas,
amor,
...
siempre él,
siempre tormenta,
tormenta de verano,
al fin y al cabo.
Y eso, eso me encanta.

Me encanta 
cuando aparece de la nada
o simplemente vuelve
a mí, a mi vida
y lo descoloca todo
entrando como una tempestad
en mi jodido corazón
para joderlo más aún
después de cada tormenta
de verano
con esos preciosos huracanes.

Pero joder,
que forma más bonito de hacerme daño,
¿no?
Porque sí,
me hago daño, tormenta,
queriéndote y queriendo a todos esos huracanes.

Me hago daño, poeta,
con cada tormenta
que permito entrar a mi corazón.
Porque aunque no quiera
o no deba,
o no sé qué
estoy enamorada de él, de ti, de tormenta,
de tormenta de verano
y sus huracanes.

viernes, 23 de octubre de 2015

Recuerdos de Sevilla.

Hablemos de recuerdos bonitos en Sevilla y a su lado.
Cuando estábamos juntos,
cuando caminábamos de la mano,
cuando nos besábamos,
cuando éramos felices,
cuando éramos un nosotros y nadie más,
cuando éramos.

Recuerdo ese viaje,

nuestro viaje.
Ese que hice solo para verte,
para abrazarte,
para besarte,
para ser nosotros.
Ese magnífico viaje a Sevilla,
volvamos allí,
de la mano y caminando por todas sus calles.

Vayamos de nuevo a Plaza España,

a pasear por María Luisa
y ver sus patos,
a comer y visitar tiendas en Nervión
o en cualquier rincón,
a cruzar el puente de Triana,
a pasar por la Torre del Oro,
a ver el Guadalquivir,
a visitar La Seta,
a mirar la fachada de la Catedral.

O vayamos a perdernos

descubriendo y encontrándonos;
enamorándome de ella,
de Sevilla,
y muchísimo más de ti
entre sus pequeñas y antiguas calles.

Vamos a recordar cada momento

cada beso,
cada abrazo,
cada caricia,
cada sentimiento
y todas las risas.
Porque todo eran risas
y sonrisas pronunciadas en silencio
entre nuestros labios,
entre besos.

Que bonito es recordar y que duela

pero solo un poco
porque ya pasó,
porque no va a volver,
porque no hay nada,
porque se acabó,
porque fin.

Pero es bonito

porque me hizo feliz
aunque ahora duela.



viernes, 16 de octubre de 2015

De nuevo...ayuda.



No sé que me pasa en noches como esta
o en días, semanas...
como esta.



Necesito recordar y recordarte
y anhelarte
(de nuevo)
y llorarte
(como cada noche)
y vivirte
(en cada recuerdo,
aunque esté roto)
pero lo necesito.
Al igual que necesito tu ayuda
(otra vez)
porque me he convertido en cangrejo.
He caminado hacia atrás,
y sin mirar,
acabé volviendo a mis errores,
a la misma mierda
(de siempre)
a ese naufragio
del que ya me salvaste.
Y todo eso vuelve.
Así que por eso,
por favor,
vuelve tú conmigo,
vuelve,
vuelve con tu ayuda,
con tu sonrisa y con la mía,
y mis ganas de seguir
o vivir
(o morir,
tal vez)
pero vuelve con algo
no con alguien.
Nada de eso.
Vuelve aquí, conmigo,
para ayudarme.

miércoles, 7 de octubre de 2015

Rima XXIII

Me han dicho que debo olvidarte,
pero seamos realistas,
ya lo he intentado.
No lo he conseguido.

Pongamos los pies en el suelo
teniendo la cabeza en las nubes
mientras espero a otro Diciembre
para pasar otro año más
sin ti, pero contigo.

Esperando,
con el frío calado en los huesos,
soplando velas,
soplando vidas
o muertes.

martes, 29 de septiembre de 2015

Volviste tormenta.

Volviste un domingo de madrugada
y ya eran pasadas las cinco
después de estar cinco días pensando
en si hablarte, o no,
y en como hacerlo.
Pero no lo hice.
Te adelantaste,
pidiendo perdón,
y no sabes cuanto lo agradezco.
Porque necesitaba de ti
y también, pedirte perdón
como no pude hacerlo
en ese jodido instante
cuando ocurrió todo.
Perdón por ese maldito texto que escribí
otro domingo de madrugada
cerca de las dos o las tres
o justo en ese tramo horario,
no lo recuerdo bien,
pero de Marzo
un mes bastante pasado.

Hace seis meses,
medio puto año,
que escribí ese maldito texto
que quizá y solo quizá
no debería de haber escrito nunca
porque te hizo daño,
o eso creo,
y eso no me lo perdono.
Que las letras hacen daño
pero sólo a mí, poeta,
y no a la musa
o a ese jodido chico, tormenta,
a quien le escribo.
O quizá y solo quizá
si que debería de haber escrito
ese maldito texto
porque me desahogué
pensando en ti, tormenta,
que aunque te dije,
aléjate de mí y de mi vida,
también te dije,
lo mucho que te quería 
y quiero,
al igual que hablé de ese amor,
nuestro amor,
imposible pero predestinado
que va soplando velas
e incumpliendo deseos
en cada Diciembre
porque en este
ya van siete jodidos años
enamorada de ti pero no contigo.

Pero aún así me equivoqué.
Me equivoqué con ese maldito texto
pero menos mal que llegaste
un domingo de madrugada
pero de Agosto.

Llegaste,
pidiéndome perdón
que no entiendo ni entendí
el porqué de aquello.
Porque se equivocó poeta
y no tormenta.

Pero volviste de nuevo
en Agosto, 
en domingo
y de madrugada
para salvarme,
tormenta,
de otro domingo y sus putadas.
Y volviste a mi vida
con tu amor y con el mío,
de nuevo,
haciéndome recordar ese amor
y todos los huracanes
repletos de recuerdos contigo
cuando te volvías tormenta,
tormenta de verano,
y los traías contigo.

Y gracias a ello,
a tu regreso,
a ese domingo de madrugada en Agosto,
a tus tormentas de verano
junto a esos huracanes
llenos de recuerdos que traen de nuevo a mí
nuestro amor imposible pero predestinado
y gracias a ello,
puede decirte, de nuevo,
que te quiero, tormenta,
en Diciembre o en verano.


jueves, 24 de septiembre de 2015

Naufragio.

Hace poco que volví a la misma
 [mierda de antes.
Esa misma que tú conseguiste
 [sacar de mi vida
que no sé como coño lo
   [conseguiste,
pero lo hiciste
y necesito tu ayuda.



Porque ahora esa misma mierda
(o peor aun)
vuelve a mí
para joderme,
para hundirme,
para hacerme daño,
para acabar conmigo,
como no consiguió hacerlo la última vez
porque tú estabas conmigo
y me salvaste,
de mi naufragio,
llamado vida.
Por eso te necesito
(de nuevo)
para que me salves
(otra vez)
pero ahora es distinto,
es más jodido,
porque no estás.
No te tengo porque te fuiste
de mi vida,
así, sin más.
Por eso tengo miedo,
miedo de pedirte ayuda
para este nuevo naufragio
y que la rechaces.
Y por eso,
por el miedo,
tengo una carpeta llena de borradores
repleta de cartas,
hacia ti,
pidiéndote ayuda desde mi naufragio,
llamado vida,
amor,
dolor,
tormenta,
lágrimas,
recuerdos,
abril,
agosto,
tú,
él,
nosotros,
ellos,
...
Pero no tengo los suficientes 
[cojones
para mandarte ese mensaje,
esa puta carta pidiéndote
[ayuda,
en una botella de cristal
desde mi naufragio.


martes, 15 de septiembre de 2015

Reseña: Pídeme lo que quieras de Megan Maxwell.

Título: Pídeme lo que quieras.
Autora: Megan Maxwell.
Editorial: Planeta.
Libro: 1/3.
Formato: Tapa blanda.
Páginas: 460.
ISBN: 978-84-08-12732-1


Sinopsis:
Tras la muerte de su padre, el prestigioso empresario alemán Eric Zimmerman decide viajar a España para supervisar las delegaciones de la empresa Müller. En la oficina central de Madrid conoce a Judith, una joven ingeniosa y simpática de la que se encapricha de inmediato.

Judith sucumbe a la atracción que el alemán ejerce sobre ella y acepta formar parte de sus juegos sexuales, repletos de fantasías y erotismo. Junto a él aprenderá que todos llevamos dentro un voyeur, y que las personas se dividen en sumisas y dominantes... Pero el tiempo pasa, la relación se intensifica y Eric empieza a temer que se descubra su secreto, algo que podría marcar el principio o el fin de la relación.


Opinión personal:
Pídeme lo que quieras es la primera novela erótica que leo en papel. Al principio no me gustó mucho y de hecho estuve a punto de dejar el libro porque veía a los personajes totalmente planos, un jefazo alemán que se encapricha de una secretaria de su empresa y ella sucumbe a sus encantos. Todo demasiado predecible hasta que poco a poco la novela va avanzando y parece que todo empieza a tener algo de más sentido pero tampoco mucho.

La novela se hace entretenida y tiene mucho sexo, de hecho desde el principio empieza a haber sexo entre ellos cosa que me parece mal porque antes de introducir la historia o trama propiamente dicha se acuestan entre ellos y apenas conocemos a los personajes. Y no solo hay sexo entre los protagonistas, en el primer capítulo (si mal no recuerdo) Judith pilla a su jefa y a un compañero suyo.

La novela sólo se basa en eso, sexo, sexo y más sexo que no es que me parezca mal sino que esto no es porno es una novela erótica y debe de haber una historia, una trama, algo más allá del sexo. Cosa que Megan no consigue.

La visión que tiene Eric sobre el sexo me parece en ciertas ocasiones demasiado sexista y machista ya que utiliza a la mujer como un mero objeto para su disfrute que si es consensuado está bien pero según lo poco que se puede ver de Jud hay veces que duda y aún así Eric hace ese tipo de cosas con ella. Por eso mismo detesto a este personaje porque me parece de lo más machista que hay y no entiendo porque una mujer a podido crear a un personaje de esta calaña y aunque Jud se pueda salvar en ciertos puntos de la novela también me parece un personaje de lo más odioso. Se hace ver que es una mujer de bandera y que ella es la que toma sus decisiones pero cuando llega el jefazo alemán todo cambia en ella y si se enfada con solo una mirada de él ya está todo resuelto. Parece que es una mujer de carácter pero en cuando llega Eric esa mujer y ese carácter se esfuman. Aunque es cierto que en pocas, poquísimas ocasiones aparece esa mujer con carácter pero siempre acaba cediendo. Además se pasa toda la novela diciendo que no le gusta el sado y al final parece que sí porque algo de ello se muestra cosa que por solo hacer eso ya pierde todo lo que pensaba de ella en un principio (que era bueno).

El final es otra cosa, no te lo esperas para nada así y verdaderamente me sorprendió el giro (uno de los pocos giros interesantes que tiene la novela). No me lo esperaba para nada porque todo parecía tan bien que eso sería impensable. Pero pasa y se queda así, para le segunda parte.


Personajes:
Poco puedo decir ya de los protagonistas, Eric me cayó mal desde el principio y Judith fue perdiendo puntos a medida que iba avanzando la historia y según ella se fue trasformando en una mujer sumisa cuando era todo lo contrario y todo para el disfrute de Eric.

Otro personaje que no me gustó mucho fue la hermana de Judith, Raquel. No para de meterse en los asuntos de su hermana y esa forma cariñosa que tiene de llamarla me parece de lo más horrible. Además de sus inmumerables presentimientos sobre que su marido le es infiel después hay que soportarla son los juegos, sitios y demás detalles sobre sus relaciones sexuales.

Y por último está Fernando que ante todo me ha dado un poco de pena porque está enamorado de Jud pero me parece muy plano también porque no llega a descubrirse gran cosa de él. Me parece un buen chico desde el principio pero un poco pesado con Jud y todo el tema de ella y su jefe. Al final cansa y mucho.
En resumen, Megan no lo ha hecho nada bien con los personajes ya que no me han gustado demasiado y han llegado a ser odiosos.

Puntuación:
-2/5- No me gustó cómo enfocó el sexo ni los personajes.

Citas:
"La música es algo maravilloso en la vida. Mi madre siempre decía que la música amansa las fieras y que las letras de muchas canciones pueden ser tan significativas para el ser humano que incluso nos puede ayudar a aclarar muchos sentimientos."


jueves, 10 de septiembre de 2015

Tormentas de verano, él.

Y me habló, después de un día de silencio y de que Septiembre ya entró en nuestras vidas y en la de todos. Llevándose con él esas tormentas de verano que tanto me gustan y que tanto me recuerdan a él. Porque él, es mi tormenta de verano preferida y también la que más daño me ha hecho y más destrozos ha causado en mi corazón y en mí dejándome completamente sola y hecha un mar de dudas que nunca fueron solucionadas. Pero aún así, después de todo, me encanta que regrese a mí, cada verano o cada Diciembre, me da igual cuando. Lo único importante es que regresa y me da la vida aunque también, la tormenta. Pero me da igual todo, porque le quiero a pesar del tiempo, de la distancia, de las tormentas en verano o Diciembre, todo.
Y ahora está conmigo, no quiero que se marche.
¿Aguantará, por lo menos, hasta Diciembre?

lunes, 7 de septiembre de 2015

Sólo un año y poco más.

Dentro de poco, de muy poquito comienza un nuevo curso y ya solo queda un año y poco más para marcharme de aquí y empezar de nuevo, de cero, en cualquier lugar.

Y tengo tantas ganas de que este año pase y de que pase muy rápido y de que pase muy despacio pero también tengo miedo. Mucho miedo. De los cambios, de las despedidas, de las cosas nuevas, de lo que dejo atrás, de todo.

Tengo miedo de no volver a verte, tormenta, y de que pasen más de cuatro años sin poder abrazarte, ni besarte, ni nada. Le tengo pánico al paso del tiempo sin ti, sin tu esencia ni tu presencia en mi vida. Y es que me aportas tanto y te quiero tanto que no me imagino una vida sin ti, aunque sea en segundo plano.

Y si eso pasara, si no pudiera verte después de este año, después de tantos cambios me gustaría verte ahora y todos los días que pueda y guardar cada gesto tuyo en mi retina para así no poder olvidarte aunque el paso inexorable del tiempo lo intente.

Ya queda poco y mucho tiempo hasta que me vaya y comience de nuevo. Ay, otra antítesis en sí misma. Poco y mucho. Otra antítesis de nuestro tiempo aunque poco exacta. No sé cuanto nos queda y de eso también tengo miedo. Pero me desvío del tema y no quiero, que queda un año y poco más.

Tengo miedo y a la vez no.


          Sólo un año y poco más para decir
adiós.



viernes, 4 de septiembre de 2015

Abrazos.

Hoy necesito que alguien me abrace. Que lo haga una revolución con todo su calor y valentía o una tormenta de verano pero que sea mi preferida para que lo haga así, de repente, y me haga feliz antes de irse pero después de alborotarlo todo, hasta mis sentimientos.

Me gustaría poder quedarme entre los brazos de alguien pero mejor entre los tuyos, tormenta, y me den o me des ese calor que tanta falta hace en Diciembre o en Septiembre porque ya hace frío.

Y tengo el frío metido en los huesos de tanto quererte, de tantos Diciembres soplando velas y de tanto esperarte pero aquí sigo con el frío calado en los huesos; sin ti pero contigo, a la vez. También queriéndote y odiándote al mismo tiempo.

Ya ves, tengo una antítesis con tu nombre y mis sentimientos, al igual que yo soy una antítesis en mí misma. Que te puedo decir que quiero a verano y a la vez que estoy enamorada de Diciembre pero a quien voy a engañar si te quiero a ti y estoy enamorada de ti y de ti y de nadie más.

Pero quiero desenamorarme para así volver a enamorarme pero está vez no de ti, o sí, quien sabe. Porque te quiero hasta sin hacerlo, hasta sin quererlo pero lo hago.

Y ojalá tú aquí abrazándome porque eres el abrazo que necesito. Así que ven, ven y quédate pero conmigo, da igual que me quieras (o no), sólo abrázame.




miércoles, 2 de septiembre de 2015

Carta a Septiembre.

Empieza Septiembre y con él se va el verano y todo lo ocurrido en él. Se van esos amores adolescentes que parecen que son tan puros y las tormentas de verano que tanto me gustan pero que tanto daño causan. Con Septiembre se van Julio y Agosto y menos mal porque ya empezaba a cansarme un poco de ellos y también se va el calor (o eso espero) que tanto me ha agobiado en esas noches de verano llenas de insomnio y todo eso. Menos mal que Septiembre se lleva muchas cosas pero regresa con otras y mantiene a personas indispensables en mi vida.
Hola Septiembre, espero que este año seas bueno que ya sabes que tengo algo de miedo y que voy a necesitar mucha ayuda para poder con todo. Ya sabes que me esperan grandes aunque también pequeñas cosas y por eso necesito que estés de mi lado. Tan solo llevas un día en mí, en todos, en el calendario y ya me has hecho conocer a una persona maravillosa que se quedará en mi vida mucho tiempo y que ojalá nunca se vaya. Sólo lleva un día en mí y parece que lo conozco de toda la vida y por eso me muero de ganas por abrazarle a pesar de la distancia.
Adiós Septiembre, ya sabes... pórtate bien conmigo y con todos mis seres queridos. Besos;
Alexandrine Paradise.
 
 

sábado, 29 de agosto de 2015

Odio.

Odio este verano frío que estoy pasando sin ti y por eso, es frío y helado.
Odio como poco a poco noto que cada vez estás más lejos de mí y eso no te importa.
Odio saber que ya no te importo cuando un día fui lo más importante en tu vida.
Odio la distancia que nos separaba pero ahora;
Odio más tu distanciamiento.
Odio que me hayas dejado de querer porque sí o mejor dicho por ser cobarde.
Odio que no te atrevieras a luchar cuando yo lo dejé todo por ti, al igual que 
Odio no poder parar de escribir sobre ti y de firmar escritos que llevan tu nombre.
Odio tener que llorar para poder descargar lo que llevo dentro pero que tú provocaste.
Odio esa indeferencia tuya ante todo y más aún después de querer acercarme a ti para ser tu amiga.
Odio cuando me dijiste que no querías hacerme daño y por eso era mejor dejarlo.
Odio cuando pensaste que era lo mejor sin pedirme opinión alguna.
Odio cuando pasaste de crearme sonrisas a provocarme lágrimas.
Odio cuando tomaste esa difícil decisión que también me ataba a mí pero que ni consultaste conmigo.
Odio no poder verte de nuevo y
Odio no poder recibir más caricias, besos, abrazos, de ti.
Odio tener que escribir sobre desamor, final y dolor cuando eres tú quien lo provoca.
Odio tener que estar así contigo.
Odio tener que ser extraños sólo porque tú así lo quieres.
Odio que seas tan egoísta y puede que yo también lo sea por querer tenerte a mi lado cuando tú decidiste todo lo contrario
pero sé que en el momento en que dejaste lo nuestro atrás me querías y me jode que aún así lo hicieras, ¿me seguirás
queriendo ahora?
Odio no tener respuesta.
Odio no tener tu respuesta, ni tu amor.
Odio tener este frío en verano, por ti.

lunes, 24 de agosto de 2015

Rima XXII

Me encantaría hacer turismo por Murcia
pero turismo de invierno
de ese en el que apenas hay turistas en las calles
y se puede ver todo con tranquilidad
con el frío acompañando.
Me gustaría viajar a Murcia con alguien querido
y perderme entre sus calles,
entre su casco antiguo,
para así encontrarnos a nosotros mismos
y que se haga de noche entre callejuelas perdidas y callejones sin salida
mientras nos encontramos a nosotros mismos
y encontramos cualquier hostal
para dormir, llevando lo puesto y poco más.
Eso sí que es bonito,
viajar para 
perderse entre calles
para encontrarse.

jueves, 30 de julio de 2015

¿lo recuerdas?

Hoy me apetece escribirte bonito y olvidar las cosas tristes. Hoy quiero centrarme en el amor, en el amor verdadero. En el amor verdadero que ojalá hubiese sido el nuestro, pero no, aunque por mi parte sí que lo fue. Si hubiese sido así entre ambos bandos, entre tú y yo, entre los dos, todo hubiese sido muy distinto a como es ahora o igual a como hace unos meses. Seguiríamos sumando meses juntos y restando días para vernos (de nuevo). Pero ya, ¿qué más da? Lo hiciste para bien o para mal, por suerte o por desgracia, por ti o por mí, pero lo hiciste. Aunque ya da igual. Tiene que darme igual porque así al menos lo voy 'superando' o al menos eso intento y aunque al principio no conseguí nada, ahora más o menos, poco a poco, lo voy superando. Pero... joder, no estoy aquí para hablar de ello. Siempre acabo igual, hablando de esta maldita ruptura que aún me pesa aunque no quiera admitirlo pero lo sigue haciendo y me hace daño pero cada vez, menos.

He venido aquí para escribirte una de las muchas cartas, poemas, textos o confesiones, llámalo como quieras, que nunca leerás. Aunque con una pequeña diferencia, esta pequeña parte de mí (o más bien de lo que éramos) que quedará escrita quiero que sea bonita aunque en estos momentos solo me invade la tristeza que es bonita y tiene su belleza pero sé que no la admiras. Por eso sería un desperdicio que te escribiera algo triste pero bonito porque sé que no lo ibas a apreciar.

Hoy quiero recordar y no ponerme triste, será difícil. Quiero recordar los buenos momentos a tu lado y lo bonito que era estar junto a ti. Quiero recordar todas las veces que me cogiste de la mano, cada beso que me diste y todos esos abrazos al igual que las caricias. Quiero recordar los nervios previos al verte al igual que los nervios que se quedaban en mí después de tu llegada, al estar a tu lado. Quiero recordar ese primer abrazo cuando llegabas al igual que el último beso que me dabas justo antes de montarte en el coche para marcharte. Quiero recordar toda esa semana a tu lado, los besos de buenas noches, los desayunos en la cama llenos de besos, las madrugadas que pasábamos abrazados, nuestros juegos por la calle o por cualquier otro lugar, tus clases de matemáticas, el día que conocí a parte de tu familia, el día que nos perdimos por Sevilla pero nos encontramos, todos los viajes juntos, nuestros planes de futuro y los de presente, los paseos cogidos por las manos, las tardes a tu lado, es 3 de abril que cambió mi vida y espero que también la tuya, todos los te quiero dichos y los que no hacía falta decir, los te quiero en silencio y entre besos, las sonrisas que se hacían infinitas a tu lado, los te echo de menos estando solo un minuto separados... Joder, todo.

Si es que éramos preciosos, juntos, y podría seguir diciendo cosas, recuerdos, sentimientos... porque cada mínimo detalle y cada momento a tu lado era único y me hacía feliz, me hacías muy feliz con todo. Sobre todo a partir de ese 3 abril, ese viernes, esa última noche juntos y mi última noche allí, contigo.

Y ahora dime, después de todo esto y de estos meses separados,
¿lo recuerdas?

viernes, 24 de julio de 2015

Sesenta días.

Parece mentira que ya hayan pasado dos meses. Tan solo sesenta días. No me lo creo.
Sesenta días con sus respectivas noches, sin ti. Sin duda es todo un récord pero aún sigues doliendo. 
Me dueles.
Aunque no estés o al menos eso parezca yo te tengo muy presente, de un modo u otro, pero te tengo muy a dentro, en el fondo de mi corazón.
Te llevo tan a dentro que estoy segura de que aún tengo tu olor guardado en cualquier rincón de mi alma, al igual que aún recuerdo todas esas veces que tus dedos acariciaron mi piel estando completamente desnuda; o todos esos dulces besos que me fueron robados o no pero que más da, eran tuyos y tú me los robabas y yo me dejaba y eso era precioso; o todos los abrazos que me dabas cuando podías y no cuando los necesitaba pero cuando podías me dabas un montón por si acaso necesitaba alguno mientras estabas lejos.
Y así podría seguir y seguir aunque no debería pero aún tengo la necesidad de volver a todos los momentos pasados a tu lado, ahora en forma de recuerdos e incluso, de vez en cuando, tengo la necesidad de ponerme aquella corchea, aquel collar que me regalaste la primera vez que nos vimos. Aquel 27 de Diciembre cargado de primeras veces y de todo lo que nos quedaba por pasar juntos.
Pero, por suerte o por desgracia, hace dos meses (sesenta días) que todo pero absolutamente todo se acabó, entre los dos. A partir del 23 de Mayo ya no hubieron más primeras veces, ni caricias sobre mi piel desnuda, ni besos robados, ni abrazos cuando no los necesito. Desde ese día, entre tú y yo, no hay nada y eso, duele.
Como he dicho antes, al principio de este burdo intento de poema, texto, carta o confesión, llámalo como quieras; 
me dueles.

jueves, 23 de julio de 2015

Prólogo.

Allí me encontraba. Esperando, no sé a que o a quien, pero esperando me hallaba. En aquella gran habitación llena de todo tipos de lujos pero sacada del siglo  XVIII. No sabía muy bien porque me encontraba allí, sentada en la gran cama de aquella habitación. ¿Qué hacía en ese lugar? No tengo ni idea. Lo último que recuerdo es que estaba sentada en la orilla del río Sena. A partir de ese recuerdo todo se desvanece. No hay ninguna imagen clara ni un simple recuerdo nítido. Excepto esta habitación en la que me hallo.
Me levanto de la cama y miro por la ventana. París está de fondo tan bonita como siempre, aunque la noto algo cambiada. Me aparto de la ventana y me fijo en cada pequeño detalle con la curiosidad de una niña pequeña. Encuentro una pequeña estantería en la que hay solo unos cuantos libros. Escojo uno que es de un músico francés de hace siglos. Estoy tan embelesada con ese libro que el pequeño aleteo que hace un pequeño gorrión al entrar y posarse en la chimenea me asusta. Intento acercarme a él pero se percata de mí y sale volando pero dejando en la chimenea una pequeña pluma marrón. Un pluma de un pequeño gorrión. Recojo la pluma y me quedo pensativa, tan pensativa que me olvido de todo.
De repente la puerta se abre y...
... no entiendo nada pero, a la vez, lo entiendo todo.

miércoles, 15 de julio de 2015

Valentía y cobardía o tú y yo.

Valentía y cobardía siempre van de la mano
Como lo hacíamos tú y yo.
Yo en el papel de la valentía
Y tú, muy a mi pesar,
En el papel de la cobardía.

Yo era la valiente y la que quería luchar por todo,
Era la que creía en el (nuestro) amor
Y por eso quería luchar.

Me considero una romántica empedernida
Y a ti, sólo te considero un burdo intento de cobarde
Por ni siquiera luchar un poquito
Por el (nuestro) amor
Porque se supone que me querías
Sólo por eso, me merecía que quieras y que luches
(por mí o por lo nuestro, lo que quieras)
Por dejar de luchar,
Por tirar la toalla,
Por huir (a las faldas de tu madre),
Y por todo eso
Me dejaste
Sola,
Rota,
Destrozada,
Y sin respiración.
Pero sobre todo con el corazón dolorido y hecho añicos,
Con el alma rota y desamparada,
Y  el cuerpo destrozado  y  en soledad
Echando de menos tus besos, caricias y abrazos
Pero también todo lo carnal.

Cariño,
Todo eso duele.
Me dueles.

domingo, 28 de junio de 2015

Día 30 sin ti.

Los días han ido pasando y van sumando,
Hasta llegar a treinta.
A treinta días,
Sin ti.



De mayo a junio. Un puto mes del calendario que no he pasado a tu lado y eso, es jodido.
Me acostumbré tanto a ti, a tu esencia, a tus besos, caricias, abrazos, sonrisas, te quiero(s), a todo. Y de un día a otro me lo quitas y desapareces de mi vida cual huracán en cualquier tormenta tropical. Sin avisar, sin dejar rastro de tu huída pero dejando miles de destrozos en mí  pero más en concreto en mi corazón. Lo dejaste completamente destrozado y ahora está cubierto por parches, puntos y tiritas de todas clases.

Pero aún así
siempre amaré que fueses ese huracán
de aquella tormenta tropical
que cambió mi vida a mejor.
Aunque sólo fuera por un instante.

De mayo a junio. Un mes más ha pasado. Todo ha cambiado. Aún me cuesta creerlo. No consigo superarlo por más que lo intento, no puedo y es frustrante. Muy frustrante porque te quiero, joder, aunque he de admitir que en este mes he conseguido odiarte, un poquito, por todo lo que me has hecho. Puede que esto no haya sido tu culpa, sé que no lo fue, pero tú fuiste quien tuvo la última palabra en todo momento y me hiciste daño. Tomaste una decisión difícil pensando que iba a ser lo mejor para ti, para mí, para los dos, para lo nuestro, pero te equivocaste y solo fue lo mejor para ti. Así me demostraste que actuaste como un completo egoísta y lo fuiste y lo eres.

Egoísta o no pero aún así,
te quiero,
y sé que me daría igual tener que volver a pasar por esto
si al fin te tengo de nuevo.

De mayo a junio. Treinta malditos días desde ese trágico veintitrés de mayo donde todo acabó y donde mi corazón se vistió de negro velando por un amor podrido que aunque me gustaría que floreciese de nuevo en la próxima primavera o en cada una de ellas pero sé que no será posible. Pues nuestro amor está muerto, incluso mucho más que eso, y por muchas primaveras que pasen que hagan florecer a todas las malditas flores que me recuerdan a ti no conseguirán florecer nuestro amor y eso, me duele.

Y hablando de primaveras,
si nuestro amor no estuviese tan muerto,
si al menos tuviera una mínima esperanza
que tanto me gustaría albergar
y más si se trata de ti,
de mí,
de lo nuestro (que ya no es)
pero si eso fuera así
y la primavera tuviera alguna solución
me encantaría hacerte
lo que la primavera hace con los cerezos.

De mayo a junio. Un maldito mes que ha pasado pero aún sigo penando por ello. No resurjo de mis cenizas cual ave fénix. Más quisiera yo poder ser tan fuerte y hacer eso de ‘borrón y cuenta nueva’ para poder empezar desde el principio con todo.

Pero lo que más me gustaría es poder empezar de 0
 junto a ti, de nuevo.
Aunque de eso, cariño,
ya sé que me tendría que estar olvidando.
Pero no lo hago
y me odio por ello.


Tan solo van treinta días
y cada vez suman más,
duele.

jueves, 25 de junio de 2015

Rima XXI

Y hablando de primaveras
y si me dejas mencionar a la poesía
y a uno de los grandes.
Si nuestro amor tuviera oportunidad
de florecer en la próxima primavera
o en cada una de ellas.
Como dijo, Neruda;
<<me encantaría hacerte
lo que la primavera hace con los cerezos.>>

Decimocuarto día.

6 de junio de 2015.
Recuerdo lo bonita que era Sevilla
cuando íbamos caminando por sus calles,
juntos y agarrados por las manos
y también queriéndonos y besándonos
en cualquier lugar perdido de Sevilla.
Aunque ahora que lo pienso
que triste debe de ser regresar allí,
a Sevilla,
y que tú no estés.
Que triste debe de ser
pasear de nuevo por sus calles
y que no estés agarrado a mi mano
que ni siquiera estés a mi lado,
que simplemente no estés,
ni aquí,
ni allí,
ni en Sevilla,
ni por sus calles,
ni en ninguna parte.
Sólo fuera de mi vida.
Y eso, cariño,
duele.

domingo, 21 de junio de 2015

Octavo día.

31 de mayo de 2015.
Es domingo y hace tres días que no te escribo
y ya tocaba hacerlo.
Dejé de escribirte el cuarto día.
Supongo que en el quinto, sexto y séptimo día
no he tenido tiempo para recordarte
quizá fue porque en esos cuatro primeros días,
sin ti,
me quitaste tanto tiempo
recordándote, llorándote y anhelándote
que ahora he tenido que recuperarlo de algún modo.
Y ese modo ha sido olvidándote un poco
y dejando de llorar por ti, para sonreír por mí un poquito más.
Para poder concentrarme de algún modo 
en algo que no sean tus caricias, besos y abrazos,
esos que me dabas cuando estábamos juntos.
Y ahora, escribiéndote,
me acordé de ti (de nuevo)
e intento retratarte en cada verso
cuando sé que no debería hacerlo
pero lo hago.
Cando debería de estar olvidándote,
pero paso de hacerlo
por lo menos por ahora.

Los domingos son para estar tristes, ¿no?
y también para recordarte y echarte de menos como antes
cuando tú también lo hacías
y hoy es domingo
hoy toca hacerlo.
Es domingo y al octavo día
te recuerdo (de nuevo).
Es domingo y al octavo día
después de olvidarte un poquito
vuelves a mí
y te escribo (de nuevo).

viernes, 19 de junio de 2015

A base.

Vivir a base del pasado,
a base de recuerdos rotos,
a base de fallos que volvería a repetir,
a base de errores que me hicieron aprender, 
a base de nostalgia,
a base de tristeza,
a base de noches y días llorando en soledad,
a base de tardes grises,
a base de veranos fríos e inviernos calientes,
a base de despedidas en plena primavera y de llegadas en cualquier otoño,
a base de tus besos, caricias y abrazos,
a base de tus te quiero y de tu último adiós que me rompió el corazón,
a base de catorces más que tristes sin él,
a base de huracanes y de tormentas de verano,
a base de estar enamorada de la persona menos oportuna,
a base de corazones rotos,
a base de distancias muertas,
a base de olvido sin querer olvidar,
a base de amigos tanto buenos como malos,
a base de esperanza y desilusión,
a base de estar jodida y de inmensas caídas,
a base de estar bien y mal,
a base de caer y tener heridas pero aún así levantarse,
a base de ir contracorriente y contrarreloj,
a base de fuerza,
a base de hostias,
a base de miedo,
a base de hacer el amor o follar o fallar o lo que quieras pero
a base de ti,
a base de poesía,
a base de estar sin ti,
a base de quererte con todo el alma,
a base de ser mi salvavidas,
a base de torturas,
a base de dolor,
a base de agonía.
Pero, el caso,
es vivir
y así lo hago yo.